Potenciar el desarrollo personal para desarrollar el potencial profesional

Puede parecer un trabalenguas muy de Recursos Humanos, con conceptos como “desarrollo”, como “potencial” y mezclando lo personal con lo profesional, mezcla a la que se resisten todavía muchas empresas y muchas personas.

Sin embargo, lo veo como una ecuación, o en su caso una inecuación.

El desarrollo de las competencias profesionales de los colaboradores de una empresa es un objetivo constante de las áreas de Recursos Humanos, Gestión del Personas, Gestión del talento o como se quieran llamar, y al menos desde mi punto de vista, con razón. Las empresas que facilitan el desarrollo del liderazgo, de la orientación al cliente, de la visión estratégica etc.. en sus empleados tienden a conseguir mejor resultados.

Sin embargo existe un paso previo, un paso obvio, que a menudo es ignorado por las empresas, en muchos casos porque consideran que no es responsabilidad suya: el desarrollo personal.

Por desarrollo personal me refiero a los conceptos muy conocidos barajados por Goleman, como la Inteligencia Emocional y uno de sus principales componentes que es la “autoconciencia”. En palabras de Goleman, “la autoconciencia significa tener una profunda comprensión de las emociones, fortalezas, debilidades, necesidades y motivaciones propias.

Las personas que poseen un fuerte grado de autoconciencia no son ni extremadamente críticas ni confiadas en exceso. Más bien, son honestas consigo mismo y con los demás.”

En otras palabras, si me conozco mejor, si conozco mejor mi manera de ser, de sentir, de comunicarme con los demás, de tomar decisiones, si soy consciente del impacto que causo en los demás, si sé lo que me mueve, me moveré mejor en mi entorno profesional, me comunicaré mejor con mis colegas y clientes, lideraré mejor mis equipos con lo cual mi empresa también se beneficiará de ello.

Una empresa que no siente ni gestiona emociones colectivas e individuales (o al menos no de manera consciente) puede difícilmente hablar de Liderazgo, en la ecuación del liderazgo está la autoconciencia, y por ende una correcta gestión emocional.

Una persona que no toma decisiones por miedo en su vida personal no va a ser más valiente en el trabajo, una persona ética en su vida personal, no va a ser una persona corrupta en la empresa. Una persona que no gestiona de manera eficiente sus emociones en su vida personal, no va a ser un gran líder ni un gran director de orquesta, perdón, de equipo.

Empeñarse en separar vida personal y profesional, además de ser un empeño imposible, nos priva de un desarrollo global que nos beneficia a todos.

Cuando la empresa facilite de manera respetuosa (y no de manera intrusiva) el desarrollo personal de sus empleados, verá como afloran los profesionales y los líderes que buscaba y que necesita.

Todo esto para explicar un trabalenguas…

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