Escena 4: Una comida aclaratoria

En algún restaurante de Madrid…

TÚ: Gracias por aceptar mi invitación al desayuno Julia, querría comentarte un aspecto que me preocupa mucho, siento que estás muy a la defensiva conmigo y..

Julia: a ver, ya te lo dije en nuestra reunión,  estoy cabreada porque creo que yo me merecía esta promoción, yo me merecía ser nombrado directora, tenemos la misma experiencia, conozco mejor a nuestros clientes, los compañeros, y no es justo, no me merezco este trato, tú no has hecho nada que no haya hecho yo en estos años, estoy harta de esta empresa…(silencio). Así que por favor ahórrate tu psicología barata.

TÚ: Te entiendo… es una situación difícil de digerir, tú estabas antes, además tienes un liderazgo natural sobre el equipo y con los clientes que yo todavía no tengo, sientes que eres víctima de una injusticia… Estoy convencido de que eras probablemente la opción más acertada para dirigir esta oficina si no fuera por la política de movilidad de la entidad.

Julia: Qué política?

TÚ: ¿No la conoces? la de no nombrar a puestos de dirección a los comerciales senior de esas oficinas, dicen que quieren directivos que asuman nuevos retos y que desarrollen su liderazgo fuera de su zona de confort… cosas de recursos humanos, no tenemos por qué estar de acuerdo pero hay que aceptarlo, a día de hoy es la política de la empresa.

Julia: no sabía…eso explica muchas decisiones sin sentido de Recursos Humanos, mm disculpa, pensaba en alto, no querría decir que tu promoción no tuviera sentido…

TÚ: Me alegro de que esta información te libere, a veces nos cabreamos sin tener toda la información, y cuando el cerebro no tiene toda la información, rellena los espacios en blanco, y lo suele hacer pensando mal. Dicho esto, quiero desbloquear la situación contigo porque te necesito y porque me gusta trabajar a gusto y ahora yo veo que tenemos 3 caminos:

  1. La confrontación constante, es decir tú eres la empleada rebelde, yo empiezo a sacar mis galones de jefe y que gane el más fuerte.
  2. Sé el valor que tienes para nuestros clientes, con lo cual, en pro de mantener esta clientela y cumplir con mis objetivos, te consiento este comportamiento, cuido mi relación contigo, en contra de lo que creo que es correcto y siendo injusto con tus compañeros a los que no se lo consentiría.
  3. O ambos podemos cuidar nuestra relación, aparcar nuestros ego, y poner el foco en nuestros objetivos, para que nos vaya bien como equipo, e individualmente.

Te pido que hagas un ejercicio de visualización ¿hacia dónde nos llevarán estos tres caminos? Si quieres asumir puestos de dirección en el futuro, ¿Qué camino te ayudará a conseguir tus objetivos? ¿Cómo quieres trabajar en el día a día?

Ambos seremos responsables del camino que tomemos, no habrá que buscar culpables que justifiquen nuestros comportamientos.

Julia: (mucho silencio…), gracias por tu franqueza. Creo que el camino 3 es lo que mejor nos puede ayudar…

TÚ: Entonces, ¿compañeros?

Julia: si, compañeros, y gracias por invitarme hoy…

PROPUESTA 4: No evites el conflicto, una correcta gestión del conflicto favorece la comunicación, incrementa la confianza, el compromiso y la orientación a los resultados.

La próxima vez que te encuentres en una situación de “conflicto” (desde la pequeña discusión hasta el “gran conflicto”), te invitamos a verla desde estas tres dimensiones:

a) El EGO (el tuyo y el de la otra persona)

b) LA RELACIÓN (entre tú y la otra persona)

c) TU OBJETIVO (¿Qué quieres conseguir en este conflicto?)

Situaciones asociadas a cada punto: ¿En qué pones el foco?

Pongo el foco en mi EGO, quiero ganar ese conflicto, cueste lo que cueste. Lo importante es que YO demuestre que estoy por encima., que tengo razón.

Riesgo derivado: perjudicar mi relación con el “contrincante” y tal vez no lograr mi objetivo principal.

Pongo el foco en la RELACIÓN, quiero salvaguardar mi relación con la otra persona.

Riesgo derivado: perderme en el intento, descuidar mi EGO y mis propias necesidades, y perjudicar mi nivel de autoconfianza y autoestima y tal vez renunciar a mis objetivos.

Pongo el foco en el OBJETIVO quiero conseguir a toda costa mi objetivo. Lo importante es conseguir los objetivos.

Riesgo derivado: arrasar con mis relaciones, vender mi alma al diablo, actuar en incongruencia con mis creencias y valores. Descuidar mi EGO y perjudicar mi nivel de autoconfianza y autoestima, y tal vez renunciar a mis objetivos más vitales.

Lo idóneo es lograr un equilibrio en las tres facetas sabiendo que en algunos momentos se puede defender nuestro ego, a través de técnicas de conversaciones asertivas por ejemplo, que en otros la relación y / o el objetivo pueden tener prioridad sobre el ego. Tener presente la tridimensionalidad en los conflictos puede ser una buena herramienta para leer de otra manera las negociaciones difíciles

tridimensionalidad del conflicto

Dependiendo del conflicto ponemos el foco en una de las dimensiones. Lo idóneo (el mencionado equilibrio) es a menudo difícil de conseguir porque tenemos interiorizado un patrón de comportamiento a la hora de gestionar el conflicto en el que nos sentimos más cómodos. No solemos gestionar los conflictos de la misma manera con nuestros padres, nuestros hijos, hermanos ,parejas, jefes colaboradores etc..

Te invitamos a que te contestes a las siguientes preguntas:

  1. ¿en qué dimensión te sueles encontrar más cómodo?
  2. ¿En qué te beneficia esa dimensión?
  3. ¿en qué te perjudica?
  4. ¿qué dimensión te requiere más esfuerzo “defender”?

Pensando en un conflicto que gestionaste según tu patrón habitual:

¿Desde dónde actuaste?

¿Qué te gustaría hacer de manera diferente? ¿Qué dimensión te gustaría cuidar más?

¿Qué conseguirías cuidando más las otras dimensiones?

Ilustraciones  Fernando Viejo-Fluiters 

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