Escena 8: La Maestría emocional de los líderes.

Escena 8: La Maestría emocional de los líderes.

LUIS: ¡Hola!¿Cómo estás? pasaba por aquí volviendo a casa y me acordé de ti, ¿qué tal estos 100 primeros días?

TÚ: uff, creo que bien pero trabajo me está costando. No es tan fácil lo de liderar, sorprendentemente es mucha comunicación, midiendo mucho lo que se dice, mucha escucha y mucha gestión emocional, estás todo el día comunicando y gestionando emociones.

LUIS: Enhorabuena por caer en la cuenta. Muchos se pasan la vida dirigiendo equipos pensando que ellos son los que mandan y que el equipo les tiene que seguir, y a pesar de que es un modelo de liderazgo que sobrevive en algunos sectores, está totalmente anticuado. Hoy se reconocen a los líderes por su capacidad de influir en el equipo, de ofrecer un liderazgo al servicio del equipo, de adaptarse a las individualidades. Tus colaboradores son distintos, no tienen las mismas necesidades, no se motivan de la misma manera. Cuanto más te puedas adaptar a ellos, entender sus emociones, dar respuesta a sus necesidades, tratarlos como les gusta ser tratados, más éxito tendrás.


TÚ: : Pero es complicadísimo, la gente aparca sus emociones en el trabajo, además no nos enseñan a gestionar las nuestras, ¡cómo para saber reconocer y gestionar la de los demás!

LUIS: ¿Recuerdas la última vez que te cabreaste en el trabajo? ¿O qué te sentiste feliz? ¿Alguna vez has tenido miedo en el trabajo, una exposición oral, alguna equivocación etc..? ¿Recuerdas la alegría y el orgullo que sientes al cumplir los objetivos?


TÚ: Si, claro, todos los días..

LUIS: Lo de que la gente aparca sus emociones es la gran mentira del mundo empresarial. La vida emocional de las empresas determina su futuro, porque en base a las emociones interpretamos el mundo que nos rodea, actuamos, tomamos decisiones, nos interrelacionamos con nuestro entorno… Las emociones son inevitables: pasa algo en el mundo y despierta en ti una emoción, la emoción es la energía que nos mueve, y no es igual que te muevas con alegría que con miedo o con tristeza.. ¿o acaso no se trabaja mejor con un buen ambiente? Podríamos decir que el ser humano es un ser emocional que busca constantemente racionalizar sus acciones, sus decisiones, incluso sus propias emociones y sentimientos.


TÚ: es curioso, porque nunca lo había visto así, y cuando lo dices me parece lo más lógico del mundo. Está claro que lo peor es trabajar con miedo o con ira..

LUIS: Ojo, estas emociones también son necesarias, la falta de miedo puede conllevar a falta de prudencia, lo cual puede resultar muy peligroso, para una empresa, y para la sociedad en general. Todas las emociones sirven para algo, todas tienen una intención positiva. Se trata de entender para qué te sirve cada emoción, y desde esa comprensión entender mejor como piensas y actúas. Esa es la base de la inteligencia emocional. No puedes evitar sentir emociones, pero si puedes aprender a entenderlas, aceptarlas y gestionarlas.


TÚ: ¿O sea que la película de animación “Inside Out” es totalmente real?

LUIS: Por supuesto! Muy buena pelí para entender como nos movemos por el mundo… altamente recomendable.

Es fundamental entender que el ser humano es un ser emocional que trata de ser racional a la hora de actuar, tomar decisiones etc. No obstante, para ser racional, necesitas tener toda la información y asumir que lo que sientes, tus emociones, condiciona tu percepción de la realidad, y por tanto, de la información que utilizas para ser racional. Imagínate una discusión entre una persona de carácter optimista y otra pesimista: cada uno puede argumentar su racionalidad con elementos irrefutables: uno desde los argumentos que le da la confianza en que las cosas saldrán bien, el otro desde los argumentos que le da el miedo a que las cosas salgan mal. Cada uno, desde su punto de partida emocional, puede estar en lo cierto. De ahí la importancia de desarrollar la capacidad de entender cómo piensan y sienten las demás personas, y desde entendimiento buscar un punto de encuentro… Las personas con más capacidad de gestión emocional suelen ser más influyentes y ser mejores líderes, porque son capaces de transmitir a sus interlocutores o colaboradores que les escuchan, entienden y tienen en cuenta.

Bueno, no es que me mueva el miedo, pero si llego tarde mi esposa me mata jajaja, ¿nos vemos pronto no?


TÚ: ¡of course maestro! Y gracias por la conversación, no dejas de sorprenderme…


PROPUESTA 8: Desarrolla la empatía, la capacidad de entender las emociones de los demás, pero antes, entiende tu forma de vivir tus emociones.

Resumir en pocas palabras el impacto de las emociones en el comportamiento humano es un importante reto. Es por ello que empezar por la teoría de las emociones básicas del famoso psicólogo Paul Ekman, que asesoró a los creadores de la película de animación de Pixar “inside out” es simplificador y un buen punto de partida. Estas emociones básicas (ira, sorpresa, aversión, miedo, tristeza y alegría) son las que se combinan para crear los matices emocionales que todo ser humano experimenta. Muchos psicólogos y especialistas han completado, discutido y desarrollado la teoría de Ekman. Te Invitamos a leer todo lo que puedas sobre el mundo emocional, cuanto más sepas sobre emociones, mejor entenderás tu forma de vivir y de actuar y mejor entenderás a las personas que te rodean.

  • Las emociones son reacciones fisiológicas ante acontecimientos externos.
  • Son universales, en el sentido que todos los seres humanos las experimentan fisiológicamente de la misma manera aunque como resultado de estímulos distintos, es decir que un mismo acontecimiento no generará las mismas emociones para todo el mundo.
  • Son reactivas, y son inevitables, todas las personas sienten emociones.
  • Aunque son inevitables, se pueden gestionar.

 El ser humano es racional y emocional, por lo tanto es importante entender cómo afectan nuestras emociones a nuestros procesos cognitivos, de razonamiento, de toma de decisión y de acción.

Simplificando mucho, una cámara superlenta seguiría el siguiente proceso:

  • Algo pasa en “mi mundo”
  • Lo observo desde mis gafas (cultura, educación, experiencia vital, valores, estado emocional, etc…)
  • Ese algo visto desde mis gafas genera en mí una emoción básica (alegría, tristeza, miedo, ira, asco y sorpresa)
  • Desde esta emoción actúo.
  • Desde esta emoción, sigo viendo lo que pasa en “mi mundo”.

La cosa se complica a cámara normal porque los imputs se multiplican, porque mis acciones impactan en otras personas que también sienten emociones que vuelven a actuar, y en todo momento hay acontecimientos en mi mundo y en el mundo que me genera emociones, emociones en estado puro y otras emociones más complejas que se entrelazan (el miedo y la ira por ejemplo).

Si bien es imposible no sentir una emoción, está en nuestras manos aprender a gestionarlas para no actuar en base a lo que nos pide el cuerpo.

Aunque cada emoción nos resulte más o menos agradable a vivir cada una tiene su utilidad, su intención positiva, cada una existe para decirnos algo, descubramos el qué. Pero antes de revelarte las características de cada emoción te pedimos que contestes a estas preguntas sobre cada una de estas emociones. Resultará interesante que compruebes como vives cada emoción antes de leer “las respuestas”. No es un examen, así que juega el juego ;).

PREGUNTAS a contestar para cada emoción: ALEGRIA – MIEDO -TRISTEZA- AVERSION -IRA

  1. Palabras que asocia con esa emoción:
  2. ¿Cuándo surge esa emoción?
  3. ¿Cómo reacciono bajo esa emoción?
  4. ¿Dónde (cuerpo) siento esa emoción?
  5. ¿Cuál es tu cara de …(esa emoción)?
  6. ¿Qué pensamientos tengo bajo esa emoción?
  7. ¿Cómo verbalizo esa emoción?
  8.  ¿Qué me dice esta emoción?
  9.  ¿Qué beneficio saco de la emoción?
  10.  ¿En qué me limita?
  11.  ¿Cómo me relaciono con los demás bajo esta emoción?
  12.  Qué otras emociones son causa y consecuencia de esta emoción? (Modelos aprendidos)

Unas palabras sobre las emociones que te pueden ayudar a empezar a entenderlas…

Miedo: el miedo es la emoción que nos ayuda a sobrevivir, nos avisa de los peligros que nos acechan y prepara el cuerpo para la lucha o la huida. ¿Para qué nos sirve? Para alejarnos de lo que nuestro cerebro identifica como “peligro”, pero también nos puede indicar lo que necesitamos hacer para prepararnos mejor de cara a determinados desafíos.

Sorpresa: es una emoción breve que surge ante situaciones que no esperamos. Da paso a otra emoción, en función del acontecimiento que origina la sorpresa. Al ser tan breve, los Directores de Inside Out prescindieron de ella en la película.

Aversión: nos permite evitar o rechazar estímulos que nos pueden resultar desagradables. Es una emoción en la que la conexión con la corporalidad es muy pronunciada.

Ira: Ante situaciones que generan frustración o enfado, la ira nos predispone para la lucha, la sangre se concentra en los miembros para hacer nuestro cuerpo más fuerte y ponemos el foco en el objeto de nuestra ira, lo cual hace que esta emoción limite nuestra capacidad cognitiva y de reflexión. ¿Para qué nos sirve?: para defendernos, poner límites etc..

Tristeza: Es la emoción asociada a las experiencias difíciles como pueden ser las pérdidas (de seres queridos, de relaciones, de empleo, etc.). También se  conoce como la emoción que permite la reconstrucción personal. Reduce nuestra capacidad de acción pero con el tiempo favorece la reflexión y la toma de decisiones renovadoras. Si quedamos estancados en la tristeza corremos el riesgo de sufrir una depresión.

Alegría: Surge ante la sensación de bienestar, de equilibrio, de felicidad, o cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar o cuando consigue alguna meta u objetivo deseado. Incrementa la capacidad de acción y la toma de decisiones. El riesgo de permanecer en la alegría es perder de vista los riesgos que nos rodean.

Cada emoción genera sus propios efectos endocrinos a través de la segregación de hormonas que afectan a nuestro cuerpo y a nuestros estados de ánimo. La conexión entre nuestras emociones, nuestra corporalidad, nuestros pensamientos y nuestro lenguaje determina nuestra capacidad de acción, y cualquier modificación de uno de estos campos afecta a los demás.

Por lo que para gestionar una emoción podemos tratar de cambiar nuestros pensamientos, nuestra forma de hablar, modificar nuestra corporalidad o llevar a cabo acciones asociadas a otras emociones.

Por ejemplo:

Si estás triste, ¿Qué puedes pensar, decir o hacer para sentirte de otra manera?

Si estás enojado, ¿Qué puedes pensar, decir o hacer para sentirte de otra manera?

Si estás contento, ¿Qué puedes pensar, decir o hacer para sentirte de otra manera?

Si sientes miedo, ¿Qué puedes pensar, decir o hacer para sentirte de otra manera?

Si sientes asco, ¿Qué puedes pensar, decir o hacer para sentirte de otra manera?

Piensa en estos recursos la próxima vez que quieras gestionar la emoción que estás sintiendo.

No hay liderazgo sin maestría emocional. Ya en la época de los Estoicos, éstos destacaban la capacidad de gestionar las emociones de manera productiva. Era para ellos una de las fuentes de felicidad, asumiendo que es imposible para el ser humano no sentir las emociones, por ser algo inherente a su naturaleza. No obstante el ser humano tiene la capacidad de decidir cómo gestionar esas emociones. Y no, nadie dijo que fuera fácil.

Mahatma Gandhi. “ Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino

Ilustraciones  Fernando Viejo-Fluiters 

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